Sólo sé que sigo sin saber nada

jueves, mayo 29, 2008

Concurso de fotografía



Uno de mis objetivos para este verano es comprarme -por fin- una BUENA cámara de fotos. Cosa que conseguiré gracias al asesoramiento de las "Ruvias mas hintelijentes" que conozco. Una que sea completamente manual y me permita hacer fotos con poca luz, retratos, ampliaciones a tamaño enormes... vamos, un camarón de la isla en condiciones. Porque yo lo valgo.

Y quizá por ese pensamiento voy por la calle fijándome en cosas a las que me gustaría fotografiar. Un pájaro, una farola, un intercambio de disparos en una calle céntrica... de pronto veo unos coches aparcados y de modo automático intento encuadrar en mi mente la foto de modo que las partes interesantes, las luces, el punto de vista más dramático... todo encaje y casi en el mismo instante me digo: "Es que fotografiar esos coches no tendría interés ninguno" Y pensando en eso me doy cuenta de que ya es difícil lograr una fotografía en la que no hay ni un solo elemento interesante. ¡Ya es difícil hacer la peor fotografía imaginable!

Y me pregunto... ¿Cual será la peor fotografía de todas las que tengo; la más cutre, la más desacertada? ¿Y vosotros? ¿Tenéis alguna foto en la que no hay nada interesante? Si lo piensas no es algo tan fácil.

Con ese pensamiento me he propuesto organizar otro pequeño mini-concurso a LA PEOR FOTOGRAFÍA IMAGINABLE. Y aunque uno no participa en esto por los premios en este caso el premio es claro: PROMETO REVELAR LA FOTOGRAFÍA GANADORA Y PONERLA EN MI TABLÓN DE FOTOGRAFIAS PARA SIEMPRE JAMÁS. A fin de cuentas el ser la ganadora del CONCURSO A LA PEOR FOTO IMAGINABLE ya es algo que la hace merecedora de figurar ahí.

Sé que este concurso es algo más difícil que el de la música y no espero mucha participación, pero si alguien tiene a bien mandarme su foto participante por mail el miércoles que viene la pondré para que todos opinemos cual de las concursantes es la que se merece ser considerada como la peor foto.

Sólo hay dos requisitos para participar: Debe ser una foto hecha por ti o en la que salgas tu ¿Por qué? Porque sí. Y el segundo requisito es que no valen fotos hechas a cosas irreconocibles en plan "Es toda blanca, pero porque es un plano detalle de la pintura de mi pared".
Da igual si es una foto vieja o si te curras la peor foto que puedas, ahí queda el desafio.

Y sé que alguno dirá "no participo porque aún no has dado el CD del "SOLO SÉ QUE SIGO SIN SABER NADA CD EDITION", pues sí he dado el premio. De hecho le he dado el premio a todos los participantes menos a uno. Si le preguntas a otros participantes y te dicen que ellos tampoco han recibido el premio es porque son muy educados y no quieren que te sientas mal. Que el que aun no ha recibido el premio se de por enterado/a! Ya te lo daré, un poquito de paciencia!!

Comparte tu talento o tu falta del mismo con el mundo!!

domingo, mayo 25, 2008

Flojuna la de Indi

Salí del cine asentando mi opinión. Sólo tenia claro que el personaje de Irina Spalko (Cate Blanchet) era lo que más me habia gustado. Al rato, tras la disertación más pormenorizada de la película, la crítica se saldó con la conclusión de que, efectivamente, la cinta no aguantaba el más mínimo análisis sin desmoronarse.

Irina me sigue pareciendo lo mejor de la cinta, eso sí.

joooOOOOoooo...


:-(
Que alguien diga: "George, basta ya. Quédate en casa y no toques las glorias del pasado!"

jueves, mayo 22, 2008

De Madrid A... mmm... a pocos lados, la verdad

Una vez caminaba por Madrid, necesitaba encontrar una tienda y paré a un hombre trajeado para preguntarle.

-Perdone, ¿para ir a la calle Barquillo?
-Te coges el autobús que para aquí y...
-¿No puedo llegar andando?
-¡¿Andando?! ¡Eso está a por lo menos 15 minutos!

La conversación es real.
Madrid... es otra historia.


miércoles, mayo 21, 2008

Se acercan los 32: Regalos


Tengo una dualidad.

Se acerca mi cumpleaños y por algún motivo que no alcanzo a comprender tengo fama de ser una persona a la que es difícil regalar. ¡Incierto! Me gusta los comics, los libros, las películas, las series de TV, la informática, las manualidades, la música, los videojuegos, la fotografía... si yo soy difícil de regalar ¿quién es fácil?

Sin embargo de cuando en cuando alguien, con toda su buena intención, me hace un regalo que no me gusta y ¿qué hago entonces? Pues si puedo... los devuelvo. No obstante este año mi familia me ha pedido que haga una lista con los posibles regalos porque dice, y en eso sí estoy de acuerdo, que es muy difícil saber qué tengo y que no a la hora de comprar algo.

Yo, con todo mi sentido práctico, he accedido a hacer la lista. Ya la tengo terminada y hay regalos de todo tipo. No obstante... uno se siente mal al hacer una lista así. Porque vale... estás diciendo claramente lo que quieres y nadie cometerá errores, ¿pero no se supone que lo bonito de un regalo es el esfuerzo en intentar adivinar qué le gustará a la otra persona? Con la lista ese esfuerzo desaparece en pos de una mayor efectividad y todo toma un cariz de “intercambio”

No debería pasar la lista.
Ay, pero yo quiero las cosas que he puesto en esa lista!!!

Y tiemblo con la posibilidad de que alguien me regale una figura de porcelana para una estantería.

¿Vosotros sois de lista sí o de lista no?


Y por cierto... ¡¡¿Cómo es posible que siga sin salir Malcolm en DVD??!! ¡¡Y que tampoco salga una nueva edición -que no sea con discos de doble cara- para Friends!!

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ANEXO

He aquí un pequeño anexo reflexivo porque hay gente que no tiene en cuenta pequeñas reglas que, bajo mi punto de vista, son fundamentales a la hora de hacer un regalo.

Norma 1: Un regalo es algo que debe usarse para la diversión pura y dura, no para cubrir necesidades. Cuando vayas a comprar un regalo piensa: “¿Necesita realmente Fulanito esta cosa que le voy a comprar?” si la respuesta es afirmativa NO se la compres.

Norma 2: Aunque parezca increíble hay que recordar que... no se regala NUNCA un animal a menos que la persona haya dejado claro -y sin el más mínimo margen de error- que quiere con todas sus fuerzas ese animal en concreto.

Norma 3: Comprar elementos decorativos obedece a la misma categoría que los animales.

Norma 4: La colonia obedece a la misma categoría que los elementos decorativos.

Norma 5: Regalar un libro dedicado es un acto de presunción, ya que impide que se pueda devolver tanto si no te gusta como si ya lo tienes.

Norma 6: Hay un genoma que hace que a determinadas personas (entre las que me incluyo) todo regalo creado a base de cualquier tipo de tejido es olvidado en 3´74 segundos. Tiempo que tarda el cerebro en decir “¡Joder, ropa! ¡Tú sí que me conoces bien!”

domingo, mayo 18, 2008

Reflexiones filosofico-teo-himenópteras



¿Está claro por el título, no?

Las hormigas son mi obsesión a la hora de teorizar sobre una posible existencia divina. Si existe un dios por encima de nosotros sus motivos son tan incomprensibles para nuestra propia naturaleza y concepción existencial como son de insondables nuestros motivos para una hormiga. ¡Eso es así!
Supongo.

Y al margen de todo ello recojo del suelo de la cocina una vieja caja de pizza con algunos pequeños trozos de masa y veo que las laboriosas hormigas que viven en algún punto cercano a la lavadora ya han dado con el manjar. Yo me llevo la caja al contenedor de papel, transportando a los diminutos seres a lo que en equivalencia supondría cientos (tal vez miles) de kilómetros de su casa. Y me pregunto... ¿Qué harán? ¿Buscarán el hogar? ¿Sabrán orientarse? ¿Entenderán que son ellas las transportadas? ¿Supondrá una desgracia en su psique de hormiga? ¿Tienen psique las hormigas? Los estudiosos dicen que no, pero... ¿no habría que ser hormiga para entender eso?

Lo que además me recuerda un enlace muy bueno que puso hace unos meses Laesti en su blog.



Se puede decir más alto pero no más claro!!

En otro orden de cosas aunque igualmente importantes para el estabilización de nuestro equilibrio homeostático... ¿Hacemos una quedada para ir a ver la nueva peli de Indiana Jones?

jueves, mayo 15, 2008

El silencio de los corderos



El otro día fui al cine a ver “Be Kind, Rewind” una película de Gondry que, si bien se me hizo un pelín larga (yo creo que también es porque estoy mal acostumbrado de ver tanta serie) me pareció buenísima. Me sorprendió el sentido del humor relajado de un Gondry que, la verdad, tiene mucha más fama de profundo y metafórico que de gamberro. Pero ya sabéis que este no es un blog de cine –de hecho este blog no es de nada en absoluto- y no voy a hacer dos críticas de cine seguidas. Faltaría más.

En lugar de ello quiero ejercitar mi lado Abraham Simpson y redactar una lista con cosas poco permisibles en el cine. En esa lista figura que si vais al cine apaguéis el móvil, no comáis escandalosamente, no ronquéis, no deis golpes en la butaca de enfrente... pero tampoco os riáis en exceso. Todo lo anterior puede ser penalizado en un cine pero la risa exagerada no ¡¿Cómo es posible?! ¿Es más molesto alguien que manda un SMS o alguien que se ríe tanto que da palmadas en los reposabrazos? Yo a los dos les echaba: al del SMS por molestar, al de la risa por deslucir la película porque, ante una reacción así, no puedes por menos que pensar “No es tan gracioso!” y claro... ¿Cómo te vas a girar y decirle a un tío en una película de humor?: ¡No te rías, joder!

Yo además no soy de montar pollos ni de amonestar a nadie. Sólo lo he hecho una vez y me arrepiento profundamente, pero es que fue algo que me superó. Estaba viendo Matrix 2 cuando mi cerebro percibió un curioso sonido: El silbido agudo de una nariz al aspirar “iiiiiiikkkk...” una vez que percibes un sonido así ya no hay escapatoria, ya no escuchas nada más “Neo tu eres el... iiiiikkkkkk... oráculo dijo que si decimos muchas cosas falsamente profu... iiiiiiiiikkkkk” Al final no aguanté más y chisté de un modo “indefinido” a la sala. En ese momento tu sientes que TODO EL CINE debe estar escuchando el puto sonido, pero ahora me doy cuenta de que al estar el tipo colocado justo detrás de mi es posible que yo fuera el único que lo escuchaba, y dado que toda la sala estaba en silencio mucha gente debió pensar “¿A qué coño chista este tío?” pero yo lo hice. Y no sólo una vez: lo hice dos veces.

Y muchos habéis visto Matrix 2 y sabéis que no tiene sentido alguno, pero en aquella primera y esperada proyección yo estaba convencido de que si lo que tenia delante era algo que me parecía una patochada era porque el narizotas me había robado la película taladrándome el cerebro con su “iiiiiikkkk” así que mientras en la pantalla el viejo de la barba le suelta la perorata a Neo yo me giré y dije más mosqueado de lo que me gusta admitir “Por favor, silencio!” al girarme vi que el causante de mi tortura era un hombre bastante voluminoso que me miró más sorprendido que otra cosa. Su mujer también me miró tan asombrada como si de pronto yo hubiera empezado a bailar la tarantela haciendo el pino. Cuando me di cuenta de que en cierto modo yo le había pedido a ese hombre que dejara de respirar porque quería ver la película me sentí tan abochornado que perdí completamente cualquier interés en lo que pasaba en la pantalla y me quedé con la cabeza agachada hasta que estaba seguro de que se habían marchado de la sala.

En cualquier caso, ya sabéis, si vais nada de reír o respirar más de la cuenta.

martes, mayo 13, 2008

Reinventando al héroe


En las Crónicas Vampíricas de Anne Rice (Revisitación del fenómeno de vampiros) siempre me gustó la motivación de Armand para unirse a Lestat: Los vampiros viven tanto tiempo que al final pierden el sentido de la época en la que viven. No comprenden los tiempos modernos y acaban por enterrarse en la tierra para no volver a salir nunca más. Es decir; el único modo de perdurar –incluso para un vampiro inmortal- es el de adaptarse a una civilización siempre cambiante.

Y aunque quede un poco retro hablar ahora de una película que se estrenó hace más de un año eso se me pasaba ayer por la cabeza mientras veía “Casino Royal” la primera película de Daniel Craig como James Bond y una película que –por fin- ha reinventado al agente secreto más famoso de su graciosa majestad. ¿Una película con un James Bond rubio? ¿Un James Bond de ojos azules? La elección del actor no es casual, era toda una declaración de intenciones. Como los títulos de crédito en los que (No daba crédito!) no aparecía ni una sola silueta de mujer contoneándose junto a un enorme cañón. Este James Bond no dice ninguna genialidad antes de dar el tiro de gracia a sus enemigos, no sale indemne de las palizas, no es simpático, tiene momentos en los que –francamente- actúa más como un sociópata que un hombre en quien confiar e incluso tiene una secuencia en la que parece muy capaz de pegar a una mujer por saciar sus impulsos de jugador. Vamos, un James Bond mucho más interesante que el que sale de una explosión brutal con el pelo impecable.

Y es que los tiempos han cambiado –en este sentido yo creo que por suerte- y ya no gustan tanto los héroes sin tacha e intocables hasta el enfrentamiento final. Creo que fue Richard Donner el primero en adelantarse (Décadas) a lo que ahora se lleva tanto en el mundo de los superhéroes “Verosimilitud”. Lo hizo con Superman –el héroe más inmaculado del mundo- e incluso con él conseguía crear un conflicto que dotaba al personaje de una dimensión de fracaso. Claro que el guión era de Mario Puzzo, el escritor de “El Padrino” y es que no ha habido jamás en la vida de superman una secuencia como en la que el hombre de acero, después de evitar incontables catástrofes, sacaba de una grieta el cadáver sepultado en vida de Lois Lane. Vale que luego se “estropeaba” un poco el tema con aquello de invertir el tiempo haciendo girar la tierra en sentido contrario. Pero... ¡Qué demonios, eran los 80! (creo)

El ejemplo más cercano de esta reinvención actual es Batman. El de Nolan. Que ha dicho “Vamos a olvidarnos de las patochadas de Tim Burton y demás y vamos a intentar hacer creíble que un tipo se vista de murciélago y luche contra el mal” y yo creo que lo ha conseguido. Es creíble. Es mejor.

¿El motivo de esta reinvención? Imagino que se debe a que los héroes invulnerables nos quedan demasiado lejos, no hay posibilidad de empatizar con un dios. (Creo que ese ha sido entre otros el fallo del “nuevo” y fallido Superman) y que es el paso evolutivo natural de un género que tenia que renovarse o enterrarse para no volver a asomar la cabeza. Y, de algún modo, creo que hay que reconocerle el mérito a la Marvel, ya que los que leíamos sus historias hemos crecido y ahora nos gustan esos personajes que lo tienen todo y no tienen nada. Como un Spiderman que no es capaz de llegar a fin de mes y que tardó décadas en encontrar una chica (y mantenerla con vida), un increíble Hulk que vive una adaptación moderna del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, un Lobezno que sufre porque se sabe al borde de ser un psicópata, una Tormenta que lleva el liderazgo de la patrulla-X como una losa, una Pícara que odia unos poderes que la impiden tocar a cualquier persona... trauma, trauma, trauma... “Seréis super-poderosos, pero os jodéis!”

Ya era hora de que le ocurriera lo mismo a Bond. James Bond. Y es que se me antoja que ante una franquicia asentada el verdadero mérito del guionista no está en perpetuarla con más de lo mismo, hay que hacerla evolucionar.

(Eso sí, y para no quedarme con la espinita clavada de no dar mi opinión concreta sobre la película.. qué buena es, y qué buena sería si se hubiera acabado a tiempo y no con ese horrible y aburrido añadido que nos devuelve a los James Bond de polvo con la chica en la arena de una playa paradisíaca y aburrida explosión apoteósica final)

lunes, mayo 12, 2008

Para ti que eres joven

En seguida vuelvo.
Mientras...



Buenísimo!!

lunes, mayo 05, 2008

Compra y vende


Cuenta la leyenda que allá por 1985 mis padres fueron al Corte Inglés a comprar dos cosillas y cuando volvieron de hacer esa compra lo hicieron con un AMSTRAD CPC 664. Que, para quien no lo sepa, era el mejor ordenador que se podía comprar en 1985. (Sí, mucho mejor que el Spectrum!!)

Este sábado, 23 años más tarde, fui con Mamen a ParqueSur para comprarme unos pantalones y un lienzo enorme para el cuadro que pretendo pintar y poner sobre el salón. Ningún pantalón me convencía y no había lienzos tan grandes como el que busco, así que me compré la PlayStation 3.

Bueno, la cosa no fue tan automática como parece. Comprar una consola en un arrebato consumista es algo muy parecido a trabajar como Broker para la bolsa. Se sucedieron las llamadas telefónicas en plan “¿Compro o no compro?”; “Cris, te vendo mi Wii con todos los juegos, los tres mandos, y la batería!”; “Pablo, tú te compraste la Play... ¿Te arrepientes, te alegras?”; “¿Crees que va a bajar mucho más?”. Las dudas te atenazan, gastarte 430€ en una “cosa para jugar” parece algo inmoral. Me encojo de hombros y me digo “¡Bueno, yo no tengo hijos!” y eso de algún modo te exculpa. Coges la caja, la miras, la dejas, hablas con el dependiente “¿Sólo se comercializa el modelo de 40Gb?”. Mamen añade más presión: “Toma una decisión: pero tómala ya que no quiero volver” Te sientes como los concursantes del programa de Jesús Vazquez “¿Te quedas con lo que hay en la caja o no?” Pablo me vuelve a llamar para meter algo de cordura en mi mente trastornada “Si de verdad la quieres cómpratela, pero no te la compres hoy, que estás en un arrebato. Espera un par de días!” pero yo sólo escucho “Yo ya la tengo, yo ya la tengo, yo ya la tengo!”

Sí, sucumbí. Me amparé en el pensamiento de “Mira, la puedo comprar y si no me gusta...la devuelvo y a otra cosa”

Y ahora... tres días después. No me arrepiento. Es un maquinon. La he actualizado por internet, he jugado al GTA, me he bajado el Tekken y he jugado combates con gente de otros países y, por encima de todo, me he bajado el Bishi Bashi!! Mi juego favorito y que, curiosamente, es un juego de la primera PlayStation.

Evidentemente... ya no he vuelto a pensar en los pantalones ni mucho menos en el cuadro que quiero pintar.

Gracias, Playstation!!!

jueves, mayo 01, 2008

El tenderete



El otro día se me rompió una de las tres cuerdas que tengo en el patio de casa para tender la ropa, que lo sepas.

Es complicado cuando se rompe una de esas cuerdas y vives en un pisito porque para volver a ponerla tienes que establecer contacto con esos vecinos tan particulares que no se parecen a ningún otro vecino: Los vecinos de "El otro lado de la cuerda". No son ni siquiera del mismo bloque, no sabes como son, no sabes como se llaman, no sabes nada de ellos, pero tienes que convivir cada día con la ropa que ellos también cuelgan en las cuerdas compartidas del patio, de modo que sabes de ellos lo mismo que ellos de ti: Qué ropa usas -tanto la normal como la interior- cada cuanto tiendes una lavadora, cuanto tiempo la dejas tendida... Y si además tienes la suerte (como es mi caso) de que su habitación y la mia están separadas por un finísimo tabique que parece de papel entonces esos vecinos te conocen en cierto modo mejor que la mayoría de tus amigos. Yo sé que él ronca o respira fuerte todas las noches, sé que duermen con las ventanas bajadas y que las suben a eso de las 9 de la mañana, y sé muchas cosas que no es de recibo poner en un blog. Pienso en lo que sabrán ellos (o creeran saber) y no puedo evitar sonreirme y sonrojarme.

Quizá por eso me entró una cierta aprensión cuando -ya habiendo incluso comprado la cuerda nueva- me di cuenta de que no quería entrar en comunicación con esa gente. Nos tenemos cogidos de los huevos (En un sentido metafórico) y nos ignoramos cortesmente, tender un puente de comunicación con ellos me parece peligroso. ¡Imagina que se abre la veda de los reproches! No, no, no. Una cuerda de tender no merece tanto riesgo. Por eso decidí comprarme un tenderete (o tendedor) de interior. Ya sabeis, uno de esos metálicos que se abren en tres piezas y que se suelen usar en invierno para secar la ropa dentro.

Ahora hace ya un par de semanas que las lluvias han acabado, pero fue por entonces cuando hice la compra y debo decir que... se me abrió el cielo. O más concretamente se me cerró. Y es que yo realmente -en mi egocentrismo absoluto- me siento el culpable de estas lluvias fuera de temporada que han azotado a nuestra comunidad hasta bien entrada la primavera. Bastaba que tendiera la ropa y rompia a llover. ¡Lo juro! La maldición del coche recien lavado se instaló con tanta fuerza en mis cuerdas de tender que incluso partió una de ellas cuando no había (por suerte) nada tendido.

Pero mi nuevo tenderete no me da esos problemas. Puedo tender cuando quiero, sin asomar medio cuerpo al vacio, sin tirar de poleas mal engrasadas, casi sin pinzas, cogiendo la prenda seca que me apetezca sin recoger todas las que están entre la elegida y la ventana... el otro día hablaba aqui sobre la felicidad. A mi mi tenderete de 6€ me hizo de pronto sentirme tan feliz que... tengo miedo, mucho miedo!!

Ya veis. He ahí algo que vosotros sabeis de mi y que la pareja con la que comparto cuarto no tiene ni idea. Como he dicho antes... Es bueno conservar algún misterio con gente que te conoce tanto.