Sólo sé que sigo sin saber nada

martes, marzo 14, 2006

Motes

Cuando uno es un chaval propenso a leer comics nada hay que le gustase más que tener un mote. Uno que mole e impresione a las chicas de tu clase. Los pilotos de TopGun, por ejemplo, tenían todos motes geniales “Maverick”; “Viper”; “IceMan”;... Si en clase te llaman “IceMan” no puedes ser un pringado jamás. Aunque la tabla de multiplicar sea para ti un enigma tan indescifrable como la piedra Roseta puesta del revés... da igual, sólo tienes que caminar y sonreír. Eres: IceMan.

Por desgracia los motes no los eliges tú. Los eligen los cabrones que tienes al lado y que se devanan los sesos cada día para hacer un juego de palabras imposible con tus apellidos. Recuero que a un amigo mío un tío llegó a llamarle “Barra de pan”. Él dijo ¿Barra de pan?” y el imbécil en cuestión (Ese es el mote que le pongo yo) expuso su razonamiento: “Te apellidas Molinero ¿no? Pues el molinero hace harina y de la harina... ¡la barra de pan!”. Hay un trabajo detrás de ese mote, hay que reconocerlo. Aunque... aquello ya fue en el instituto. ¡Uff! Da miedo pensarlo.

Pero por lo general las cosas eran más evidentes. Cuando yo iba al cole, allá por segundo de EGB ya era un poco más alto que el resto. Tampoco demasiado, pero suficiente para que me llamasen ¡¡Tachenko!! Por fortuna para mi había una chica que era más alta aún que yo (Mucho más) y ella era la Tachenka. Se llamaba Elena y la mando un saludo por si, por alguna de estas cosas místicas, fuera a caer en este blog. Sin duda por eso me hace tanta gracia este video que me enseñó Carlos de Pando:

http://www.youtube.com/watch?v=iqRBtDf_m9U&search=tachenko

¡Buenísimo! Porque yo (Como cualquiera hacía con su mote) fingia que no me importaba lo de Tachenko, a fin de cuentas todos queríamos crecer, pero a partir de cierto punto... ¡Ufff!

Luego con el paso del tiempo he visto que los motes son una cosa generacional. Es decir, hablando con amigos siempre me comentan de un profesor al que llamaban “Don Pin Pon” ¡Eh! ¡Yo tenía un profesor al que también llamábamos así! Y lo mismo con "la Bruja Averia". Y en el caso de los alumnos los más usados eran Gory para el gordo atolondrado de la clase“Quizá por la serie Los Fraggel”; El “Calculín” para el empollón o "Gayofa" para el feo. La tele ha hecho tanto daño...

Aunque a mi durante años en el barrio me llamaron “Spiderman” Yo tenía unos siete años y ningún miedo a las arañas, jugaba con una (Quien sabe donde andará ahora) que subía y bajaba por la pared de mi portal cuando un vecino zampabollos me dijo “¡Eh, que te va a picar!” y yo le contesté “Bueno. A ver si así me convierto en Spiderman” Juro que por aquel entonces yo ya estaba prácticamente convencido de que eso era imposible, pero mi vecino pensó que lo decía en serio y de cuando en cuando me encontraba con gente que, aún muchos años después, me decían “Eh, tú eres el Spiderman”

Así que, si te puedes cansar de que te llamen como tu Super Héroe favorito... Quizá con el tiempo deje de molar incluso lo de IceMan. ¿Quién sabe?

P.D: Memorable aquella secuencia de los Simpsons en la que un Marge embarazada le dice a Homer: “He pensado que nuestro hijo se llame John”; “¿Estás loca? En el colegio le dirán John: mamón!”; “Mmm... Pancracio”; “¡Tócame el topacio!” Y así algunos más hasta que, por descarte, dice “¡Bart!” Homer lo piensa (Pedo en inglés es Fart) y dice “no, no hay nada que rime”.

7 Comments:

  • A mi me llamaban John Holmes porque un día en en el baño...

    Bueno, déjalo. Era mentira.
    Siempre me frustré porque no tenía mote. Era jodido.

    Para motes me encanta el de Woody Allen en "Granujas de Medio Pelo" cuando recordaba cómo le llamaban en prisión.

    - ¿Cómo me llamaban en prisión? Venga, dilo, ¿cómo me llamaban?... ¡En prisión me llamaban "El cerebro"!
    - Pero... pero tio, era de coña.
    - ¿Qué? ¿Qué?? ¿Qué dices? Para nada, me llamaban "el cerebro" por mi inteligencia.
    - Sí, hombre, ¡pero era de coña!

    (o algo así, que lo he puesto de memoria... a mi no me llamaban el cerebro)

    Eso sí. Recuerdo a una chica en el cole que se llamaba Maria José Campanario Torres que le llamábamos "Tolón tolón" por lo de las campanas y las torres. Ahora le llaman "la mujer de Jesulín", que es mucho peor.
    Y no va de coña!!

    By Blogger Galahan, at 4:49 p. m.  

  • Buenísimo lo de Woody Allen!
    :-D

    Lo de los apellidos es una putada.
    Yo recuerdo el día que fui a ver las listas de mi nuevo instituto para ver en qué clase me tocaba. De paso eché un vistazo a los nombres de los que serian mis nuevos compañeros y había uno que se apellidaba "Picapiedra" ¡¡LO JURO!! En seguida pensé... Buenooo, a este le vamos a brear! (Ya, a ver quien no lo piensa)Cuando llegó el día de la presentación el tal Picapiedra era como dos o tres veces cualquiera de nosotros, y con una cara de "A ver quien es el primero que quiere perder los dientes" así que nadie dijo ni mu. Extrañamente el chico desapareció una semana después.

    Hasta luego, Holmes!

    By Blogger El Autor, at 5:19 p. m.  

  • Yo jamás dejé que me pusieran un mote, pero me acuerdo que me esmeré mucho en combinar ingenio y crueldad para ponérselos a los demás

    By Blogger Shams, at 6:08 p. m.  

  • Yo tuve un compañero apellidado "Mangado de la Torre", y un gilipollas de profesor de dibujo le llamó un día "campana".

    Os transcribo unos párrafos que vienen a colación de unas cosas que estaba escribiendo (e interrumpí sine die por cuestiones que no interesan).

    "De don Víctor (segundo de EGB, siete años) nunca supieron el apellido. Dicen que los niños son crueles y desconsiderados, pero el recuerdo es que los niños contemplaban el llamativo amaneramiento de su profesor sin juicio ni opinión, sin curiosidad ni risas.

    Don Víctor, por su cuenta, dedicó su curso a etiquetar y clasificar a los compañeros con nombres alternativos sacados de su ingeniosa cosecha. Se dio así la extraña circunstancia de que, en lugar de ponerle motes los niños a los profesores, se los puso el profesor a sus alumnos. El chino, Kiti,... y ese niño, delgadito, poca cosa, tímido hasta en el peso, recibió un verso de la canción "La gallina turuleta" de los pay2asos de la tele: "Patas de alambre. Siendo objetivos, el apelativo era adecuado. Ese niño no recuerda que entonces le importara.

    El curso de los siete años era el tiempo de la Primera Comunión, y en un colegio de curas con su propia parroquia, la preparación se hacía en horario escolar, en la clase de religión.

    Ese niño recuerda con simpatía al Padre Santos. Quién sabe qué edad tendría, cuando los ojos de los niños no distinguen más que pequeños, mayores y viejos. Uno se inclina a pensar en un cura joven, por lo activo y lo animado. Enseñaba muchas canciones, alegre y con un entusiasmo que conseguía transmitir.

    En estas clases de religión, ese niño tuvo que desprenderse de otro poco de ego y perder de nuevo el nombre. Le cayó un nuevo mote. Para el padre Santos, fue "Pajarito"."

    "En su primera clase demuestra su autoridad y lo bien que redacta. Hace copiar a todos dos frases rebuscadas y barrocas, de cinco o siete líneas cada una, con mil subordinadas, con sus ques y sus comas, que a modo de rellanos permitan que al leerlas se pueda uno parar un poco a tomar aire. ¿Como ésta que acabas de leer? Qué va: mucho más largas. Y más desagradables. Son un par de "meaculpas" preventivos para, en casos futuros de crimen y castigo de los niños, poderse él limitar a tan sólo encargarles: "escribe cien veces la frase número uno". O la dos, a cual más larga.

    Es un profe de esos que no pueden dejar de hacerse los graciosos, a costa, claro está, de sus alumnos. Las láminas peores las expone en el aula como ejemplo de cómo no han de hacerse las cosas. Ese niño no es bueno en el dibujo, pero al menos se libra del cadalso. Se dice años después que los niños son crueles. Ese niño atestigua que en su clase, al respecto, no hay colaboracionismo con el adulto invasor; más bien lo que hay es un silencio preñado de censura. No saben esos niños lo que es moralidad, no saben lo que sienten ni por qué han de sentirlo, pero no siguen nada el juego a este profe chulito.

    Su apellido, Ferrández, se presta a confusión. No sólo no es Fernández ni tampoco Ferrandis, como el actor con barba que hiciera el personaje de Chanquete en la famosa serie "Verano Azul", cuyo estreno cae más o menos entonces. Y al terminar con zeta este Ferrández, pero hacerlo con "ese" ese Ferrandis, que es mucho más famoso, le baila el apellido hacia Ferrandes o lo hipercorregimos a Ferrandiz, hasta sentar muy claro, al cabo de los años, que es Ferrández, con e, que es Ferrández, con zeta.

    Y después del colegio, años más tarde, ese niño coincide con otros compañeros, de cole y no de clase, que también sufrieron al mismo profesor: los gemelos Navalpotro. Saldrán en otras fotos de este álbum, seguro. Aquí no sé cuál es, si Jesús o José, o si los dos a un tiempo. El caso es que sorprenden a ese niño desvelándole el sencillo bautismo que dieron al Ferrández ambos dos, un poco para ellos, en petí-comité, sin pretensión de fama ni colgarse medallas. Un mote muy preciso que, pese a lo sencillo, nunca se difundió y poca gente supo. El caso era que ellos, con sorna e ironía, cambiando de su nombre sólo una consonante (de la misma familia: bilabial), y teniendo presente todas sus perrerías, le llamaban, riéndose, "el Perrández". Y ese niño, inocente, como lo son también estos amigos, se siente ya vengado de todo sufrimiento. Y tiene su sentido, pues sus láminas malas ya quedaron atrás, y ya aprobó en su día la asignatura, y no ha de perseguirle, mientras que ellos por siempre podrán seguir llamándole Perrández cada vez que lo quieran recordar. Aunque también ¿pa qué?"

    By Anonymous Anónimo, at 12:11 a. m.  

  • Mola la historia.

    ¿Pero eso es ficción o novela histórica? :-P Vamos, que si es real.

    En cualquier caso el tema de los profesores cabrones da para otro. Desde el de Blazque, aquel que decía "En la casilla de Nacionalidad pongan Español. Menos usted Marmurron. Usted ponga Mon-gol" O uno que tenía yo de inglés que nos caia a todos de Puta Madre pero que tenía a un chaval crucificado y le hablaba como si fuera un perrito. O, por encima de todos ellos... Cierto profesor al que prefiero (Al más puro estilo Harry Potter) llamarlo "El-que-no-puede-ser-nombrado" Adalid de la crueldad estudiantes. ¡Pero no digo más! Todo sea que se aparezca junto a mi ordenador al pronunciar su nombre o pensar en su sonrisilla al decir aquello de: "Eso no es lo que yo pedí"

    Viejos fantasmas! En ocasiones no añoro tanto haber dejado de ser un chaval.

    By Blogger El Autor, at 12:29 a. m.  

  • Tio, el que no puede ser nombrado antes que de Potter es de Chtulhu!

    Que por cierto mola mil.

    By Blogger Galahan, at 10:05 a. m.  

  • Yo me refiero a que no puede ser nombrado por el miedo que inspira, no en plan "¿Cómo cojones se dice ese nombre? ¿Chulu, Cutulju, Ktlulju? ¡Bueno... el innombrable!

    Yo creo que ese día Lovecraft estaba escribiendo a máquina muy deprisa.

    :-P

    By Blogger El Autor, at 10:09 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home